Redes Sociales y Tecnopolítica

2

Por tecnopolítica entendemos la capacidad de acción colectiva en las redes digitales, caracterizada por un uso táctico de las herramientas de comunicación microelectrónica a través de la organización estratégica de las identidades digitales.

Tecnopolítica no es solo el uso intensivo de Facebook o Twitter, sino la concepción profunda, intuitiva y masiva de estas redes como herramientas que permiten comunicar ideas online, movilizar personas off-line y en definitiva agitar social y culturalmente a aquellos participantes, con el objetivo puesto en una estrategia planificada cuya implementación provoque los cambios deseados por los actores intervinientes.

La tecnopolítica permite no solo participar en la difusión de ideas e incidir en los demás, sino que permite interconectar personas, interconectando cerebros. Internet, la red de redes, permite conectar personas mediante la creación de redes sociales, aplicaciones y plataformas. Permite conectar nuestros cerebros con otros cerebros, compartiendo pensamiento. De igual modo que dos procesadores comparten información entre ellos, las redes sociales permiten conectar personas entre sí, como una ampliación de las redes neuronales, mediantes nodos. De modo similar a las sinopsis que se producen entre neuronas en el interior de cada cerebro humano. En este sentido, Castells (2009) se manifiesta muy interesado en el estudio comparado de la neurociencia y del desarrollo de las redes interconectadas.

La tecnopolítica ha convertido la comunicación política en una comunicación de tipo multidireccional. En el pasado, la comunicación era unidireccional, de arriba hacia abajo, en el que arriba se situaban los actores políticos mediáticos y abajo los sujetos pasivos de las políticas. Como consecuencia del desarrollo de las comunicaciones microelectrónicas, este modelo ha cambiado, ofreciendo un feedback permanente que permite la constante interacción entre ciudadanos y actores políticos, en sus variantes más diversas. La Tecnopolítica ha inaugurado la era de la autonomía comunicativa de gran alcance. La interacción de los participantes teje una malla, red y en definitiva: una estructura multimodal conformada por la multitud de conversaciones, enlaces, noticias, imágenes configurando un ecosistema comunicativo ideal como nunca antes había existido.

En el campo político, esta malla o estructura de redes ha democratizado la participación política ciudadana, acercando el ciudadano al gestor público, permitiendo la interacción, desde cualquier lugar, mediante cualquier dispositivo (Smartphone, Tablet, ordenador personal, etc…) y en cualquier momento. Las comunicaciones multidireccionales ya no se circunscriben a un momento concreto, pueden establecerse en cualquier instante y lugar.

Las redes digitales permiten compartir conocimiento a coste cero, sin conocimientos informáticos demasiado avanzados y sin pertenecer a la comunidad de hackers y ciberactivistas avanzados, a los que antes quedaba reservado este coto. Actualmente ese uso de redes digitales, en su implementación tecnopolítica, se ha trasladado a todos los públicos, permitiendo la acción e interacción colectiva y multitudinaria.

Diversas son las aplicaciones que permiten compartir conocimiento entre personas que comparten inquietudes. La principal herramienta es Appgree –denominación conformada por las palabras App (aplicación) y Agree (estar conforme, coincidir)-, autodefinida como un nuevo medio de comunicación que da voz a grupos de cualquier tamaño, y con ella la posibilidad de participar en nuevas situaciones de comunicación. Esta aplicación, permite mediante técnicas de muestreo estadístico que una muestra aleatoria de personas sea representativa de un conjunto, permitiendo ( aunque podríamos decir: democratizando) alcanzar consensos y adoptar toma de decisiones conforme al sentir de la gran mayoría de los participantes.

El uso de estas aplicaciones (Appgree, Liquidfeedback, o Agora voting) son soluciones de tecnopolítica que ya están siendo implementadas por partidos como el Partido Pirata de Alemania, Equo en España, o el Partido de la Red en Argentina. Liquidfeedback es la plataforma de debate y elección más conocida a nivel mundial ya que fomenta el concepto de democracia líquida (la delegación de voto a una persona de nuestra elección, lo que permite votar constantemente), superando el concepto de democracia delegativa.

3

En España, el paradigma de moda en el escenario de participación ciudadana y tecnopolítica es la Plaza Podemos, un proyecto del partido Podemos que utiliza la herramienta de software Reddit, con un registro de más de 700 visitas mensuales. La Plaza Podemos permite iniciar un hilo y que éste sea desarrollado por los participantes, incorporando propuestas y votándolas.

La participación en la Plaza de Podemos está garantizada para todo aquel que desee participar con sus aportaciones. Para ello, los propios dirigentes (con Pablo Iglesias en cabeza) han facilitado el aprendizaje de estas aplicaciones mediante la publicación de tutoriales para cada una de las principales aplicaciones de participación (Plaza Podemos, Titanpad o Loomio). Respecto a Loomio, se trata de una aplicación de usabilidad popular, que facilita el debate entre los participantes de cualquier grupo, permitiendo la adopción de decisiones consensuadas mediante la recepción de votos. Titanpad, permite la edición común de textos y consensuar contenidos mediante la escritura colaborativa.

La tecnopolítica, mediante el uso de las redes digitales y la participación ciudadana permiten la aparición de una nueva forma de hacer política, una nueva forma de participación ciudadana. Quizás sea el inicio de una nueva era de democracia líquida, en la que la democracia delegativa de paso a una participación permanente de los ciudadanos en la toma de decisiones políticas, en la exigencia de rendición de cuentas y en la evaluación permanente de los gestores de lo público. Con la tecnopolítica desaparece la diferencia entre simpatizantes, militantes y votantes, adquiriendo todos ellos una suerte de nueva denominación: activistas políticos, una nueva forma de participación ciudadana, una nueva forma de ser sujetos activos en la gestión de lo público, abandonando la ciudadanía el espacio reservado a ser meros espectadores para pasar a ser actores directos.

La tecnopolítica rompe el monopolio en la dominación y el control del discurso creado en el espacio público de debate, dado que ahora ese espacio público que antes estaba secuestrado en manos de los propietarios de los Mass Media, pasa a ser organizado de forma autónoma por el ciudadano. Ahora pasan a ser las mayorías autoempoderadas las que gestionan autónomamente la información, permitiendo al ciudadano acceder a toda la información, sin más restricciones que las que el propio ciudadano se autolimite, con el único límite psicológico de no dejarse llevar por la opinión generalizada compartida.

Santiago García Casado

Bibliografia
• Castells, M. (2009): Comunicación y poder. Madrid: Alianza editorial.
• Castells, M (2012): Xarxes d’Indignació i d’esperança. Barcelona. Editorial UOC
• Haro, C. y Sampedro, V. (2011): Activismo político en Red: del Movimiento por la Vivienda Digna al 15M. Revista Teknokultura, 8, 2. pp. 167-185.
• Toret J (coord.) (2013): Tecnopolítica y 15M. La potencia de las multitudes conectadas. Un nuevo paradigma de la política distribuida. Barcelona. IN3. UOC.