La “TRANSPARENCIA” Político-Administrativa mediante el uso de las tic.

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La Constitución Española al artículo 105 b) establece el derecho de acceso a la información pública estableciéndose como información los contenidos y documentos, cualquier que sea su apoyo o formato, que estén en poder de la administración y que hayan sido elaborados o adquiridos en el ejercicio de sus funciones públicas. La irrupción del uso intensivo de las TIC por parte del ciudadano ha impulsado a los gobernantes a ver la necesidad de acercar la información de las administraciones públicas al administrado.

En este sentido la reciente normativa incorporada por la Ley de Transparencia, acceso a la información pública y el buen gobierno (Ley 19/2013 de 09 de diciembre), establece que este acceso únicamente está limitado por ciertos aspectos que tienen como objetivo la protección de corderos jurídicos que quedarían en grave riesgo de desprotección en el caso de hacerse pública la información.

Estos límites están definidos a la ley y están limitados básicamente por cuestiones de seguridad pública, de interés nacional, secretos judiciales, y de la confidencialidad de procesos de toma de decisiones.

La aprobación de esta ley, largamente elaborada por el anterior partido político en el gobierno y finalmente aprobada mediante el consenso político, viene condicionada por la necesidad por parte de los partidos políticos de intentar acercar la acción de gobierno a la ciudadanía aprobando una ley con la que evitar el oscurantismo que ha reinado en la acción de gobierno y en la gestión pública de las instituciones gubernamentales a todos los niveles (central, autonómico y local).

La desafección del ciudadano respecto a los políticos y a los partidos políticos es de tal magnitud que desde el interior de las organizaciones políticas y desde las instituciones han visto la necesidad urgente de implementar acciones que permitan al ciudadano dotarlos de unas herramientas suficientemente válidas cómo para que el ciudadano pueda acceder a todo un abanico de información bastante amplio, para que éste pueda formarse un criterio propio sobre la acción de los gobiernos, la gestión de la agenda pública, la rendición de cuentas (no sólo económica, si no también política).

La transparencia, como exigencia de la ciudadanía dirigida a los políticos y a los gobernantes, ha tenido importancia desde el momento en el que la ciudadanía ha sido consciente de que gracias a las TIC es muy fácil, económico, y ágil poder supervisar la acción de gobierno. Mediante las Tecnologías de la Información y la Comunicación, el ciudadano puede participar de una forma online en el control de los presupuestos, en el desempeño de la tarea de gobierno, en la supervisión del ejercicio político de los representantes institucionales, sin que para conseguir el acceso a los datos y a la información tenga que pasar por unos procesos burocráticos excesivamente complejos como era antes de la era digital.

Desde la década de los años noventa, con la popularización del uso de las TIC, éstas permiten que el ciudadano se acerque a la gestión política institucional y permite en último término: no únicamente el acceso a la información, si no el control de la acción de gobierno.

Los últimos años hemos visto la irrupción de la idea del Gobierno Abierto. El gobierno abierto como apertura de la acción política de los gobiernos y de las instituciones fundamenta su funcionamiento en tres principios fundamentales que permiten su desarrollo:

Transparencia, Participación y Colaboración. Los dos últimos principios necesitan la existencia del primero para poder existir. Sin la transparencia de la información, los datos y los Big Data, el ciudadano no puede participar en el Gobierno de su municipio, autonomía o Estado. Y esta información transparente, no sólo tiene que ser verídica –evidentemente- si no que también tiene que ser en tiempo real, completa, comprensible y de fácil acceso.

El uso de las TIC, en el ámbito de la transparencia permiten este acceso a tiempo real, con un coste económico casi nulo para el ciudadano (sólo requiere disponer de un acceso a banda ancha de internet) y con la posibilidad de almacenar gran cantidad de datos y de tratarlas y reutilizarlas. Esto permite directamente hablar de la interactividad y el traslado al ciudadano de la posibilidad de comunicarse mediante un canal comunicativo de forma bidireccional, cambiando de este modo el estilo, el formato y contenido del mensaje entre ciudadano y políticos o instituciones.

Desde la perspectiva normativa la corriente ciberoptimista considera que la transmisión de la transparencia en la información que nos permite la irrupción de las Tics, puede aventurar un proceso de cambio de sistema político con un acercamiento a las tesis de las democracias directas, con una participación ciudadana directa en las decisiones políticas.

Como consecuencia de la universalidad en el uso de las TIC, y del tratamiento de la información con transparencia, se producirá un incremento de la participación ciudadana, de la colaboración de los administrados con la propia administración: intercambiando datos, aportando conocimiento colectivo, multiplicando la inteligencia colectiva.

La irrupción de las TIC y el fácil acceso a información de calidad en tiempo real permite establecer mecanismos de participación en democracia directa a un coste prácticamente cero.

De hecho ya son muchas las aplicaciones informáticas que permiten intercambiar conocimiento, votar, y tomar decisiones colectivamente y de forma horizontal (Appgree, Agoravoting, PlazaPodemos, Liquidfeedback, Reddit, Etc…).

La perspectiva ciberoptimista consta de dos corrientes principales que asocian la transparencia de la información política con la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas. Estas dos corrientes son la corriente populista, que parte de una visión individualista de los intereses particulares de los ciudadanos y que considera que esta transparencia permitirá al ciudadano el empoderamiento individual fomentado por el potencial transformador del uso intensivo de las TIC permitiendo comunicarse de forma vertical con los responsables políticos, que pasarán a ser gestores públicos de las decisiones tomadas por la ciudadanía, así como permitirá al ciudadano comunicarse en un plan horizontal entre ellos.

Desde esta corriente populista consideran que la transparencia permite acceder al BIG DATA (grandes bases de datos de la administración) mediante la OPEN DATA (apertura pública de datos), obteniendo información que pueden utilizar, reutilizar y generar nuevas aplicaciones que generen conocimiento y riqueza informativa.

La transparencia de la información y el uso de las TIC permitirán, por lo tanto, superar la frontera entre los gestores de lo público y la ciudadanía, relegando a otro nivel la democracia representativa, sustituyéndola por una democracia participativa del ciudadano.

La corriente comunitarista, por su parte, considera que la interacción de los individuos entendidos como colectivo y no como individualidad haciendo un uso intensivo de las TIC y disponiendo de transparencia en la información pueden garantizar una concreción en el logro de sus intereses como grupo. Traslada el epicentro político actual del estado al grupos de ciudadanos vinculados como comunidad.

Por otro lado, observamos los ciberpesimistas, que consideran que el uso de la transparencia mediante las TIC no aportará más democracia y participación si no que la brecha digital (el gap entre las personas que dispongan de acceso y conocimiento a las herramientas propias de las TIC, y las que no dispongan) comportará una fractura, y en último término el que conseguirá es que las élites políticas adopten las TIC para perpetuar su relación dominante.
A la otro banda de la perspectiva normativa sobre los efectos de las TIC en el acceso transparente a la información, encontramos la perspectiva positiva, constatando que las predicciones normativas no se cumplen y por lo tanto son erróneas.

Esta eufórica tendencia de la corriente ciberoptimista de la visión normativa, que considera que la tecnología puede incidir de forma considerable cambiando la participación y los sistemas políticos encuentra su crítica en la perspectiva empírica (teoría positiva), considerando que desde la óptica normativa no se puede acreditar que la transparencia en la información garantice un incremento de la participación individual o colectiva en la toma de decisiones políticas, ni que ésta tenga un carácter positivo en las políticas públicas, puesto que consideran que la transparencia no garantiza en último término la participación del ciudadano.

Desde la visión positiva se considera que la acción de los agentes políticos intermediarios (la agencia política) permite a muchos ciudadanos interpretar esta información, incluyéndole un valor añadido incorporado, que capacita al ciudadano no sólo para saber que se ha obtenido de forma transparente si no para entenderla. Es lo que se denomina marco institucional o Institutional framework.

Este aspecto es obviado desde la perspectiva normativa.
Desde la perspectiva positiva se pone de relieve que la proyección de la democracia directa: promover como desarrollo del Gobierno Abierto, no garantiza la elección racional pura, dado que intervienen otros aspectos como pueden ser la regularidad del sistema de consultas, la formulación de las preguntas, e incluso el número de preguntas planteadas o el número de opciones, trayendo al extremo consultas que ultrapasan respuestas de sí o no.

La crítica desde la perspectiva positiva a los ciberoptimistas comunitarios es que no es científicamente acreditable la existencia cuantitativa de una comunidad, ni parece que las TIC y el acceso a la transparencia informativa (la microelectrónica y el mundo virtual) sean antropológicamente el canal para constituir comunidades de seres humanos: Mucho más acreditado resulta que la transparencia en el debate político predisponga la participación del ciudadano que huye del oscurantismo en la prisa de decisiones políticas.

Finalmente, considero que el acceso a la información de forma transparente y de calidad permite en último término que el ciudadano pueda valorar la acción de gobierno, pueda participar activamente en la toma de decisiones (proponiendo políticas públicas, aportando conocimiento, tutelando a los gestores públicos), evaluando los resultados de la implementación de las políticas públicas.
Considero que el modelo Suizo de consultas puede servir de base o punto de partida para desarrollar un modelo de participación democrática del ciudadano, mediante un sistema de transmisión de información pública de forma transparente y con una implementación mixta de participación online/offline.

Sociedad

IDENTIDAD, POSTMODERNIDAD Y REDES SOCIALES

El concepto postmodernidad nos remite a una ruptura de una época a otra. Mediante este concepto se ha venido designando al surgimiento de una nueva concepción del ser humano que asume la transformación de su entorno social, cultural, económico y tecnológico. Surgido en los convulsos años sesenta en el calor de las revueltas sociales y juveniles, y desarrollado posteriormente durante los años 70’s y 80’s del siglo pasado, la sociedad postmoderna se ha venido caracterizando por la supeditación de lo material a lo espiritual, de lo sintético a lo auténtico, de la ironía frente a los racional, del descompromiso con la Comunidad. El triunfo del relativismo y la subordinación de la cultura a la lógica del mercado, han provocado junto al predominio a nivel mundial de la lógica capitalista, la transformación de la vida cotidiana y con ello la mutación en la construcción de la propia identidad de cada ser humano. Los factores sociológicos que definen el contexto de la postmodernidad son la desaparición de la preferencia ideológica en la elección de los líderes políticos, el individualismo consumista como consecuencia de la transformación del capitalismo productivo en el capitalismo consumista, la pérdida de la intimidad y la comercialización del show business, producido por la explosión de las redes sociales, la revolución tecnológica y la dejación de funciones intelectuales en la máquina, lo que ha despertado el interés y el estudio de la ergonomía cognitiva.

Tal y como ha venido señalando Gilles Lipovetsky, la sociedad postmoderna ha venido marcada por la separación de los procesos de socialización. Esta nueva forma de relación interpersonal, fría, permisiva, tolerante, ha conducido a las personas hacia un nuevo neoindividualismo de tipo narcisista que se ha implantado en el paradigma de la hipermodernidad. La postmodernidad no tiene recetas para solucionar el momento actual. El triunfo del mercado que se ha impuesto sobre todas las cosas, somete a las personas a un individualismo que las encierra en si mismas.  El neoindividualismo concibe al ego como eje central de la persona, como refugio frente a una sociedad atomizada, desvinculada de las personas y que ha abandonado todo lazo comunitario. En este contexto, se desarrolla la personalidad narcisista  como modo de conducta que imposibilita al individuo ver al otro. Se imponen patrones de comportamiento hiperindividualistas  potenciado por el acceso permanente y abusivo a las redes informáticas y sociales de modo inmediato. El carácter virtual de las relaciones sociales favorecido por las TICs aisla al individuo cuya comunicación se mediatiza mediante una máquina, mediante la tecnología, abandonando todo vínculo de comunicación directa, y encerrando al individuo en un entorno naturalmente irreal. La personalidad narcisista tiene todos los elementos a su alcance para consolidarse. El individuo concibe la cultura como una sucesión de espectáculos, creados para su consumo, en lo que Guy Debord ha denominado la Sociedad del Espectáculo. El concepto “cultura” se ha despojado de la transmisión de los valores y conocimientos humanísticos, el individuo se encierra en si mismo, en su hiperindividualismo y en su narcisismo. Lasch y Lipovetsky han dedicado grandes estudios a definir las consecuencias sociales de la posmodernidad: cultura del yo, desierto social, disolución de la política, la multiplicación del énfasis del “yo” genuino que implica la disolución en multitud de “yoes”.

La extensión del uso de las redes sociales ha incidido notablemente en las nuevas formas identitarias en dos sentidos: por una parte ha permitido la democratización del acceso a nuevas formas de comunicarse y hacerse público, pero por otra parte ha posibilitado la creación de falsas identidades, con los perjuicios que ello conlleva. Las redes sociales potencian la forma simbólica de las sociedades contemporáneas. Tal y como señala Sfez las sociedades actuales no se valen de la historia como fuente de cohesión social, sino de la comunicación como recurso de adhesión social, y ésta tiene com finalidad el intercambio de objetos de consumo.

La identidad digital cobra especial interés en el entorno personal y social del individuo. Asistimos a un nuevo escenario social en el que las personas son más conocidas por su identidad digital (la identidad transmitida) mediante las redes sociales y la tecnología, que no por el conocimiento directo que tienen las personas entre si. La identidad digital se ha convertido en un componente importante de la apreciación que tienen los demás individuos de uno mismo. A través de las redes sociales, las personas pueden poner al alcance de todo el mundo sus inquietudes, su curriculum, sus imágenes, sus propuestas personales, etc.. Hoy en día se hace impensable que para una persona que esté interesada en conseguir un nuevo puesto de trabajo o promocionarse entre los empleadores, no disponga de un curriculum virtual (ya sea mediante la presencia en Linkedin, Facebook, video curriculums de youtube, o una sencilla página web a modo de blog).

La comunicación digital se ha consolidado en los países de nuestro entorno como un medio imprescindible de comunicación y transmisión del conocimiento, y en este sentido la identidad digital cobra mayor protagonismo que nunca como forma de transmitir referencias a las demás personas.

En la sociedad postmoderna ha predominado la personalidad narcisista. Motivado por un escenario irreal y superficial, el individuo de la era de la postmodernidad vive alejado del ser y preocupado por el parecer. La preocupación extrema por lo qué pensarán las personas de su entorno, incapacita al individuo para poder reflexionar tranquilamente y valorar la realidad de una forma serena. Este individuo fruto de la sociedad postmoderna vive más preocupado por su actuación teatral y por el reconocimiento externo de sus acciones que por el fruto y la utilidad de las mismas. Esta situación a la que se ve abocada la personalidad narcisista, es en si misma una forma de supervivencia. De este modo Lasch sostiene que este neoindividualismo postmoderno es una estrategia para sobrevivir ante la crisis social, económica y política de la era postmoderna, cuyo resultado es la pérdida de ideales colectivos y de las relaciones interpersonales como fuente de autoestima. El individuo queda atrapado en un consumo sin límites de bienes y servicios que le hace “estar” o “parecer que está” en función de su individualidad, abandonando el Ser y preocupándose por el tener y el parecer ser. Recreando todo una desafortunada suerte de víctimas de la cultura del narcisismo.

Tal y como afirma Lasch, las sociedades tecnológicamente desarrolladas fomentan una nueva cultura en la cual predominan las soluciones particularistas frente a la identificación con ideales colectivos. El individuo de la sociedad postmoderna sustituye el sentido de la realidad por la virtualidad de las imágenes y la ilusión de la plenitud personal lograda mediante un consumo desmesurado. El desarrollo tecnológico, la virtualidad, el consumo cultural de imágenes sustituye a cualquier medio de intercambio cultural, y aisla al individuo en ese consumo.

Kenneth J. Gergen se refiere a la autonarración como un instrumento lingüístico empleado en las relaciones sociales de tal modo que intensifican o impiden diversas formas de acción. Son recursos culturales dirigidos a la autoidentificación, la autojustificación, la autocrítica y la solidificación social. Las personas participan en las relaciones sociales con una variedad de narraciones a su disposición. Los individuos comunican al exterior y se autoidentifican como portadores de una larga historia cultural, pero anidada dentro de una narración. Para el construccionismo, se considera la identidad como un logro de la relación, no como un logro de la mente. La identidad se construye en la interelación con los demás. Se depende de los demás, situándose el individuo en una posición de interdependencia precaria. La propia identidad de los demás depende de la afirmación que de ellos haga el individuo.

La personalidad neoindividual se relaciona con el concepto de autonarración de Gergen en tanto que la identidad de uno puede mantenerse mediante la red de identidades en relación de reciprocidad. Es decir: la identidad de un individuo se mantiene en tanto que los otros individuos interpretan su papel de apoyo. Un individuo por si mismo no puede mantener su narración autoconstructiva en tanto los demás no le presten apoyo. Unas identidades mantienen a las otras mediante una compleja estructura de relatos que construyen identidades. Lipovetsky  ha centrado su estudio en la evolución y desarrollo del individualismo actual. Su visión de la sociedad plantea un neoindividualismo de tipo narcisista. Su análisis se centra en la creación de una nueva categoría de pensamiento, el neoindividualismo, desaparecen los discursos que ofrecen explicaciones a todo y dan pautas morales, las personas se centran en si mismas, caen en el pozo sin fondo del narcisismo, en el que todo gira en torno a ellos mismos. Esta es la consecuencia última de las sociedades postmodernas. La atomización social. El individuo marginado irremediablemente de su comunidad.

Santiago García Casado

Redes Sociales y Tecnopolítica

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Por tecnopolítica entendemos la capacidad de acción colectiva en las redes digitales, caracterizada por un uso táctico de las herramientas de comunicación microelectrónica a través de la organización estratégica de las identidades digitales.

Tecnopolítica no es solo el uso intensivo de Facebook o Twitter, sino la concepción profunda, intuitiva y masiva de estas redes como herramientas que permiten comunicar ideas online, movilizar personas off-line y en definitiva agitar social y culturalmente a aquellos participantes, con el objetivo puesto en una estrategia planificada cuya implementación provoque los cambios deseados por los actores intervinientes.

La tecnopolítica permite no solo participar en la difusión de ideas e incidir en los demás, sino que permite interconectar personas, interconectando cerebros. Internet, la red de redes, permite conectar personas mediante la creación de redes sociales, aplicaciones y plataformas. Permite conectar nuestros cerebros con otros cerebros, compartiendo pensamiento. De igual modo que dos procesadores comparten información entre ellos, las redes sociales permiten conectar personas entre sí, como una ampliación de las redes neuronales, mediantes nodos. De modo similar a las sinopsis que se producen entre neuronas en el interior de cada cerebro humano. En este sentido, Castells (2009) se manifiesta muy interesado en el estudio comparado de la neurociencia y del desarrollo de las redes interconectadas.

La tecnopolítica ha convertido la comunicación política en una comunicación de tipo multidireccional. En el pasado, la comunicación era unidireccional, de arriba hacia abajo, en el que arriba se situaban los actores políticos mediáticos y abajo los sujetos pasivos de las políticas. Como consecuencia del desarrollo de las comunicaciones microelectrónicas, este modelo ha cambiado, ofreciendo un feedback permanente que permite la constante interacción entre ciudadanos y actores políticos, en sus variantes más diversas. La Tecnopolítica ha inaugurado la era de la autonomía comunicativa de gran alcance. La interacción de los participantes teje una malla, red y en definitiva: una estructura multimodal conformada por la multitud de conversaciones, enlaces, noticias, imágenes configurando un ecosistema comunicativo ideal como nunca antes había existido.

En el campo político, esta malla o estructura de redes ha democratizado la participación política ciudadana, acercando el ciudadano al gestor público, permitiendo la interacción, desde cualquier lugar, mediante cualquier dispositivo (Smartphone, Tablet, ordenador personal, etc…) y en cualquier momento. Las comunicaciones multidireccionales ya no se circunscriben a un momento concreto, pueden establecerse en cualquier instante y lugar.

Las redes digitales permiten compartir conocimiento a coste cero, sin conocimientos informáticos demasiado avanzados y sin pertenecer a la comunidad de hackers y ciberactivistas avanzados, a los que antes quedaba reservado este coto. Actualmente ese uso de redes digitales, en su implementación tecnopolítica, se ha trasladado a todos los públicos, permitiendo la acción e interacción colectiva y multitudinaria.

Diversas son las aplicaciones que permiten compartir conocimiento entre personas que comparten inquietudes. La principal herramienta es Appgree –denominación conformada por las palabras App (aplicación) y Agree (estar conforme, coincidir)-, autodefinida como un nuevo medio de comunicación que da voz a grupos de cualquier tamaño, y con ella la posibilidad de participar en nuevas situaciones de comunicación. Esta aplicación, permite mediante técnicas de muestreo estadístico que una muestra aleatoria de personas sea representativa de un conjunto, permitiendo ( aunque podríamos decir: democratizando) alcanzar consensos y adoptar toma de decisiones conforme al sentir de la gran mayoría de los participantes.

El uso de estas aplicaciones (Appgree, Liquidfeedback, o Agora voting) son soluciones de tecnopolítica que ya están siendo implementadas por partidos como el Partido Pirata de Alemania, Equo en España, o el Partido de la Red en Argentina. Liquidfeedback es la plataforma de debate y elección más conocida a nivel mundial ya que fomenta el concepto de democracia líquida (la delegación de voto a una persona de nuestra elección, lo que permite votar constantemente), superando el concepto de democracia delegativa.

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En España, el paradigma de moda en el escenario de participación ciudadana y tecnopolítica es la Plaza Podemos, un proyecto del partido Podemos que utiliza la herramienta de software Reddit, con un registro de más de 700 visitas mensuales. La Plaza Podemos permite iniciar un hilo y que éste sea desarrollado por los participantes, incorporando propuestas y votándolas.

La participación en la Plaza de Podemos está garantizada para todo aquel que desee participar con sus aportaciones. Para ello, los propios dirigentes (con Pablo Iglesias en cabeza) han facilitado el aprendizaje de estas aplicaciones mediante la publicación de tutoriales para cada una de las principales aplicaciones de participación (Plaza Podemos, Titanpad o Loomio). Respecto a Loomio, se trata de una aplicación de usabilidad popular, que facilita el debate entre los participantes de cualquier grupo, permitiendo la adopción de decisiones consensuadas mediante la recepción de votos. Titanpad, permite la edición común de textos y consensuar contenidos mediante la escritura colaborativa.

La tecnopolítica, mediante el uso de las redes digitales y la participación ciudadana permiten la aparición de una nueva forma de hacer política, una nueva forma de participación ciudadana. Quizás sea el inicio de una nueva era de democracia líquida, en la que la democracia delegativa de paso a una participación permanente de los ciudadanos en la toma de decisiones políticas, en la exigencia de rendición de cuentas y en la evaluación permanente de los gestores de lo público. Con la tecnopolítica desaparece la diferencia entre simpatizantes, militantes y votantes, adquiriendo todos ellos una suerte de nueva denominación: activistas políticos, una nueva forma de participación ciudadana, una nueva forma de ser sujetos activos en la gestión de lo público, abandonando la ciudadanía el espacio reservado a ser meros espectadores para pasar a ser actores directos.

La tecnopolítica rompe el monopolio en la dominación y el control del discurso creado en el espacio público de debate, dado que ahora ese espacio público que antes estaba secuestrado en manos de los propietarios de los Mass Media, pasa a ser organizado de forma autónoma por el ciudadano. Ahora pasan a ser las mayorías autoempoderadas las que gestionan autónomamente la información, permitiendo al ciudadano acceder a toda la información, sin más restricciones que las que el propio ciudadano se autolimite, con el único límite psicológico de no dejarse llevar por la opinión generalizada compartida.

Santiago García Casado

Bibliografia
• Castells, M. (2009): Comunicación y poder. Madrid: Alianza editorial.
• Castells, M (2012): Xarxes d’Indignació i d’esperança. Barcelona. Editorial UOC
• Haro, C. y Sampedro, V. (2011): Activismo político en Red: del Movimiento por la Vivienda Digna al 15M. Revista Teknokultura, 8, 2. pp. 167-185.
• Toret J (coord.) (2013): Tecnopolítica y 15M. La potencia de las multitudes conectadas. Un nuevo paradigma de la política distribuida. Barcelona. IN3. UOC.

Multimedia

Introducción a la idea del Gobierno Abierto.
Santiago García Casado. Conferencia sobre Gobierno Abierto. (Madrid, Julio 2013).

El Ring del Diario Ya Edición Cataluña Combate 001. Santiago García Casado. Intervención Debate sobre Corrupción. (DiarioYa. Diciembre 2014).

El Ring del Diario Ya Edición Cataluña Combate 004.Santiago García Casado. Intervención Debate sobre Inmigración. (Diario Ya. Enero 2015).

El Ring del Diario Ya Edición Cataluña Combate 005.Santiago García Casado. Intervención Debate sobre Yihaidismo. (Diario Ya. Febrero 2015).

El Ring del Diario Ya Edición Cataluña Combate 007.

Santiago García Casado. Intervención Debate sobre elecciones municipales. (Diario Ya. Marzo 2015).

El Ring del Diario Ya Edición Catalana Combate 008.

Santiago García Casado. Intervención Debate sobre elecciones autonómicas. (Diario Ya. Abril 2015).

Política

SOBRE CÓMO HA AFECTADO EL MODELO DE ESTADO DEL BIENESTAR AL MODELO DE FAMILIAS EN EL SUR DE EUROPA

En el Sur de Europa existe un modelo de familia característico del male breadwinner (varón sustentador), muy diferente al modelo existente en el resto de los países del entorno europeo. Esta diferencia del modelo de familia viene determinado en gran medida por el modelo de estado del bienestar adoptado en cada unos de estos países. Así,  en los países de regímenes de bienestar socialdemócratas presentan un modelo de familia caracterizado por el modelo de integración laboral del colectivo femenino, lo que ha implicado que la mujer en esos países haya disfrutado de una autonomía económica propicia para formar modelos familiares muy diferentes a los de nuestro entorno. En los países de regímenes de bienestar socialdemócratas (países principalmente nórdicos) el modelo de familia no queda marcado por la importante presencia del modelo tradicional padre-madre e hijos, sino que presentan modelos monoparentales, otras formas de estructuras familiares y otra concepción de la unidad familiar.

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En el Sur de Europa (España, Italia, Grecia y Portugal) el modelo viene determinado por un limitado desarrollo de las políticas familiares y la permanencia de estructuras familiares tradicionales que junto a un modelo económico en el que el varón es el sustentador de la familia, y se trata de una familia en un sentido muy amplio, que conlleva la presencia de una estructura familiar amplia.

El papel de la mujer ha quedado hasta bien entrados los años ochenta relegado al cuidado de la prole y de las actividades propias de la llevanza del hogar, mientras que en los países del entorno europeo este modelo desapareció hace más de medio siglo, y en el que la independencia económica de la mujer y la no dependencia del varón sustentador ha producido un nuevo modelo de familia, nuevas relaciones parentales, nuevo reparto de las tareas del hogar, etc… produciéndose la evolución del modelo laboral y familiar y la gestación de una producción legislativa y social de apoyo a las madres trabajadoras

El modelo de varón sustentador es la consecuencia de una interacción de situaciones y factores: el modelo de estado de bienestar, el concepto de familia tradicional, las relaciones de género y el mercado laboral.

Mientras en el sur de Europa el modelo ha sido el del mantenimiento de un estado del bienestar basado en políticas familiares de fecundidad, restricción del empleo femenino, reducidas tasas de ocupación femenina, favoreciendo estrategias laborales adoptadas por los miembros de las unidades familiares, convirtiendo el modelo del varón sustentador en el principal referente para gestionar las políticas públicas de empleo. Lo que ha generado una situación más acentuada.

El mercado laboral ha mantenido y agravado este modelo, dado que en estos países del sur de Europa el trabajo a tiempo completo se ha impuesto al trabajo a tiempo parcial, produciéndose muy lentamente la incorporación al mercado laboral por parte de las mujeres, mantenido con ello el modelo de estructuras familiares tradicionales y modificándose únicamente en las dos últimas generaciones, en las que la incorporación de la mujer al mercado de trabajo a tiempo completo y el consiguiente reparto de las tareas domésticas se ha visto beneficiado.

El modelo implantado en el Sur de Europa acredita la falta de medidas tendentes al desarrollo de políticas de favorecimiento de la familia y del mantenimiento de un esquema de relaciones de género caracterizado por la dependencia económica de la mujer frente al hombre y la importancia sobrevalorada del modelo de varón sustentador. Modelo que está siendo superado gracias a la igualdad de genero y a la implementación de medidas sociales que favorecen la paridad de género, la no discriminación en el acceso al puesto de trabajo para la mujer y en el fomento de la contratación de la mujer de nueva incorporación al mercado de trabajo.

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La transformación de los modelos productivos y las nuevas relaciones laborales, así como la introducción de las TIC en el trabajo permiten la progresiva desaparición del modelo de varón sustentador y la proliferación de nuevos modelos de familia que sustituyen al modelo tradicional de familia propio de los países del Sur de Europa. Las nuevas formas de cohabitación se ven relacionadas con una nueva concepción de la unidad familiar, afectando con ello a las relaciones de igualdad entre géneros y al aparición de un modelo más igualitario y respetuoso con otras nuevas formas familiares como pueden ser, a modo de ejemplo, la monoparentalidad. La realidad se impone y nuevos modelos de estructuras familiares se consolidan socialmente, y el Estado y el Derecho deben dar respuesta a estas nuevas situaciones, que muchas veces no han sido buscadas por sus componentes, pero que existen y como tal deben ser consideradas sujetos de derecho y obligaciones.

Santiago García Casado

Derecho

SOBRE EL “ANTEPROYECTO DE LA LEY DE MUTUAS”

Análisis del “Anteproyecto de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social en relación con el régimen jurídico de las mutuas de Trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social”.

Las Políticas Sociolaborales son aquella rama de las políticas públicas que afectan o pretenden afectar al colectivo personas que desarrollan actividades productivas y a los sujetos que se encargan de facilitar tal desarrollo, se definen también como aquel espacio en el que confluyen las políticas sociales y las políticas laborales. Como rama que son de las políticas públicas, y siguiendo a Meny y Thoenig podemos afirmar que son un elemento clave de la Ciencia Política, es un campo en el que las autoridades públicas actúan e intervienen, tomando medidas, asignando recursos e imponiendo obligaciones. El estudio de las medidas adoptadas por los gobiernos en materia de políticas sociolaborales, nos permite reconocer que producen los que nos gobiernan, qué resultados pretenden, a través de qué medios y qué consecuencias prácticas nos implican a la colectividad de ciudadanos.

El Anteproyecto que analizamos en este breve estudio se trata de una política pública que está en plena fase de elaboración. Esta política pública debe seguir un proceso de creación estandarizado como todas las políticas públicas que se implementan.

En la fase de elaboración de la Ley que va a regular esta política pública se ha manifestado (por parte del Gobierno) la necesidad de incrementar la eficiencia en la gestión de los servicios prestados por las Mútuas a los trabajadores por cuenta propia y ajena y a las empresas. En la breve memoria del anteproyecto se expone la necesidad de reducir el absentismo laboral y de mejorar el sistema de prestaciones sanitarias a los trabajadores afectados por enfermedades laborales, y la gestión por parte de las mutuas de la seguridad social de la prestación económica por incapacidad temporal derivada de contingencias comunes e indiferenciadas. Esta fase de identificación del problema (la entrada en la agenda pública del político), debe ser estudiado y consensuado por aquellas partes a las que les afecta directamente, deben intervenir y ser consultados aquellos agentes sociales que velan y representan los intereses de los trabajadores. Circunstancia que no se ha dado en este Anteproyecto, que previo a su aprobación ha sido comunicado, no consultado a los agentes sociales quebrantando no solo las más elementales reglas del juego democrático de un estado de democrático, social y de derecho. No obviemos que tal y como señala el propio informe del CES, la disposición adicional decimocuarta del la Ley 27/2011 encomendaba al Gobierno abordar la reforma del marco normativo de aplicación a las Mutuas “con la participación de los agentes sociales, premisa que , como ya se ha señalado, en absoluto se ha cumplido.

Las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social son asociaciones de empresarios que, debidamente autorizadas por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y con tal denominación, se constituyen con el objeto de colaborar, bajo la dirección y tutela de dicho Ministerio, en la gestión de las contingencias de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales del personal a su servicio, sin ánimo de lucro y con la responsabilidad mancomunada de sus miembros.
Asumiendo la cobertura de las prestaciones económicas por incapacidad temporal derivadas de contingencias comunes (Enfermedad Común y Accidente no Laboral) del personal al servicio de los empresarios asociados y el subsidio por incapacidad temporal del Régimen Especial de Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos. Del mismo modo, pueden asumir la cobertura de las prestaciones económicas de otros riesgos derivados. El Sistema de la Seguridad Social en España contempla la posibilidad de que, para las contingencias asistenciales y económicas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales y para las económicas por Enfermedad Común y Accidente no Laboral, los empresarios puedan asociarse para cubrir ellos mismos dichas contingencias. Esas asociaciones son las Mutuas de Accidentes de Trabajo. Como es de ver en esta definición las mutuas se forman por la asociación de empresarios, y para éstos el principal criterio por el que dirigen sus empresas es por el criterio del beneficio económico. Este anteproyecto deja en la cuneta la sanidad de los trabajadores para centrarse en el rendimiento de estos. Se expone la necesidad de reducir el absentismo laboral, pero no se reconoce a costa de qué va se esta reducción. En mi práctica profesional diaria, como letrado especializado en responsabilidad civil observo como los lesionados en accidentes de tráfico (ya sea dentro de la jornada laboral o en el conocido “in itinere”) trabajando son reconocidos por los médicos de las mutuas laborales y dados de alta con apenas unas pocas sesiones de rehabitación realizadas a marchas forzadas y sin reposos. Por el contrario los lesionados que acuden a la sanidad pública y son tratados por centros especializados y no dependiente de las mutuas (y sí de las aseguradoras de vehículos), realizan una rehabilitación adecuada y el período de sanidad es muy superior al tratamiento recibido por las mutuas. Acaso los médicos de las mutuas laborales están forzados (entiéndase: recomendados) a dar altas (evidentemente: “sin secuelas”) de forma acelerada??.
El anteproyecto está abultadamente lleno de perjuicios para los trabajadores, entre ellos podemos destacar el régimen del silencio positivo que se le aplica a la no respuesta que da el sistema público a la notificación de alta de la mútua. Abandonando el criterio de sanidad a manos de quien tiene que asumir su cargo. El criterio adoptado deja claro a quien beneficia en el muy corto plazo (las empresas) y a quienes deja en el olvido –nunca mejor dicho- al trabajador, al sistema público de prestaciones y a la larga al sistema productivo del país en general, obligando a la reincorporación a trabajadores que no están al 100% de su capacidad productiva. Y todo ello, para intentar evitar algún caso de absentismo laboral, serio problema de nuestro entorno cultural, que por otra parte ha disminuido considerablemente como consecuencia de la crisis laboral y de la precariedad del mercado de trabajo.
Por parte del CES se ha criticado duramente el anteproyecto, no solo en su proliferación de remisiones a la normativa de desarrollo poco claras e indeterminadas sino también introduciendo conceptos vagos como son el de “contingencias indiferenciadas”, alterando con ello la clásica y clara categorización de contingencias (profesionales o comunes).
Tal y como señala el CES, comparto la necesidad de salvaguardar un justo equilibrio entre la defensa de los derechos del trabajador a percibir la prestación de la Incapacidad temporal cuando su salud le impida desarrollar su trabajo, con el control del gasto.
Considero que este anteproyecto no mejora la eficacia del sistema de control del gasto, no garantiza la gestión de los procedimientos de protección de los trabajadores y lo que es más importante y compruebo cada día: no solo no beneficia una pronta recuperación del trabajador accidentado o enfermo s¡no que muy al contrario, coloca al trabajador nuevamente en la actividad laboral, colocando al propio trabajador y al resto de compañeros y personas con las que interacciona el trabajador, en un serio riesgo para su propia salud. (tómese como ejemplo el conductor de un autocar de niños adolecido de una enfermedad que disminuye sus facultades, o que como consecuencia del propio tratamiento recomendado por los médicos, ve disminuida sus facultades y reflejos).
Por parte del CES se ha identificado otra carencia del anteproyecto: la posibilidad de que las mutuas puedan celebrar convenios y acuerdos con las entidades gestoras de la Seguridad Social y con el servicio de sanidad pública, lo que considero que pone a la sanidad pública en manos de las empresas privadas, para que bajo sus criterios de beneficio económico se aprovechen de una sanidad pública sufragada con cargo al erario público y en consecuencia con cargo al bolsillo del propio trabajador contribuyente.
Desearía antes de concluir el análisis del anteproyecto, no obviar el contenido del apartado 3, donde tal y como advierte el informe del CES, se introduce la importante novedad de que los facultativos de las propias mutuas puedan dirigir propuestas de alta médica a sus compañeros de profesión de la sanidad pública, que previamente habían dado la baja laboral al trabajador, esta propuesta que más que propuesta me genera la desconfianza propia de una “advertencia médica” entre profesionales, además de interrumpir la objetividad propia del médico de la sanidad pública que desarrolla su cumplido profesional al margen de los criterios de beneficio económico, pone en tela de juicio su criterio médico, al cual se ve obligado a responder a riesgo de con su silencio otorgar carta de extinción de la prestación en beneficio del ahorro de costes por contingencias con cargo a la mutua. Es decir, se trata de un redactado evidentemente envenenado, que sitúa a la sanidad pública en una encrucijada, o dota de más recursos humanos a los servicios administrativos para contestar a las “recomendaciones de alta” dirigidas por los facultativos de las mutuas a sus médicos, o deja indefensos a sus pacientes con el riesgo no solo de no atender su sanidad profesional, si no también a riesgo de crear un ejército de desempleados, sin prestaciones y sin obtener la sanidad de sus enfermedades.
Considero que este anteproyecto de Ley es un ejemplo más del recorte de derechos, del desmantelamiento del estado social y de la quiebra de la confianza de los trabajadores y del ciudadano en general hacia los gobernantes. Los gobernantes llenan sus campañas políticas hablando de transparencia, de derechos, de la necesidad del pacto social, del consenso político, pero la realidad se impone y siempre en beneficio de las élites financieras y el poder económico.

Cultura

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Diario YA

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Diario YA

Cultura Transversal

SMART CITIES, CIUDADES INTELIGENTES DEL S. XXI.

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La irrupción de las Tecnologías de la Información y la comunicación ha supuesto el desarrollo de una nueva concepción de la Ciudad.

Este nuevo eje vertebrador de un nuevo modelo de Sociedad dota en las ciudades de un nuevo papel fundamental creando nuevas redes de geografía transnacional vinculadas entre sí por medio de una nueva arquitectura organizacional. Sassen (2003).

La ciudad del S. XXI se concibe como Smart City. Las Smart Cities son ciudades inteligentes, basadas en la eficiencia o super-eficiencia de sus recursos. Esta super-eficiencia viene dada por el uso de sus recursos y se concreta en la capacidad de dotar en el espacio público, a las políticas públicas, a las instituciones, empresas y a sus ciudadanos, de un desarrollo sostenible a nivel, no únicamente económico, sino también social, ambiental y administrativo.

La actual tendencia en fortalecimiento de esta moderna concepción de la Ciudad hace que se considere que en menos de cuatro décadas muchas grandes ciudades hayan implementado este modelo de gestión de sus recursos, coincidiendo con la previsión que el 70% de la población mundial será población urbana.

La Hiperconectividad consecuencia del uso extensivo de las TIC exige que cada vez más las ciudades aporten infraestructuras tecnológicas con capacidad de complacer las cada vez más cuidadosas exigencias de sus habitantes. En este sentido se tiene que tener presente que la ciudadanía cada vez más concienciada con las teorías del Decrecimiento y con la sostenibilidad, demandan políticas de control de los recursos, regreso al ciudadano de sus aportaciones tributarias en forma de servicios de calidad y una rendición permanente de cuentas.

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Las Smart cities fundamentan su desarrollo urbano sobre criterios de eficiencia energética, infraestructuras dotadas de soluciones tecnológicas más avances, sostenibilidad ambiental y eficacia en unos servicios públicos de calidad. Recientemente se ha abierto un interesante debate sobre la participación del sector privado en el desarrollo de las Smart Cities. Parece claro que esta participación del sector privado miedo ser clave a la hora de diseñar determinadas infraestructuras que podrían ser financiadas, en parte, por el sector privado. Como resultado de este imparable desarrollo de los diseños de Smart Cities, las principales consultoras mundiales ya disponen de departamentos de estudio y consultoría sobre Ciudades Inteligentes. Pueden ser ejemplos de este fenómeno IBM o Indra.

La empresa privada, más allá del papel económico como financiador de las infraestructuras necesarias, también tiene un importante papel en el impulso y el desarrollo de las Smart cities. Las grandes empresas y las multinacionales necesitan espacios centralizados que los permitan ejecutar su trabajo de globalización (Sassen 2003). Este espacio tiene que estar dotado de las más avanzadas infraestructuras que permitan gestionar recursos con el mínimo coste y con criterios propios de la Responsabilidad Social Corporativa. Estos aspectos son bien conocidos por los gestores municipales que saben que la Smart City tiene que ser, y podemos afirmar que en algunos casos ya lo son, plataformas desde las que se puede plantear un escenario ideal para la innovación empresarial y el crecimiento de las start up. Por este hecho, las Smart cities constituyen una herramienta que fomenta el desarrollo social, la participación ciudadana y el crecimiento económico.

Al igual que en el mundo empresarial la implementación del uso de las TIC ha significado un importante incremento en la productividad. (Billon, M et Al: 2007). Parece claro, que como consecuencia del intercambio permanente de información, podemos afirmar, por analogía, que este intercambio *informacional puede contribuir no de forma exclusiva a la reducción de costes económicos, sino también al incremento de la calidad de vida y mejora de las condiciones de salud de la ciudadanía.

La Smart City contribuye a la vez a reducir el gasto público dedicado a la gestión de los servicios públicos mediante el intercambio de información y el procesamiento de datos obtenidos mediante la tecnología digital.

Mediante las Smart Cities se facilita la participación ciudadana, implementándose los modelos participativos propios del Gobierno Abierto dentro del ámbito competencial y territorial de la Ciutat. El ciudadano dispone de mecanismos de colaboración en la gestión pública. El Ciudadano puede hacer llegar sus propuestas a la Administración porque esta la incluya en la Agenda del Gestor público. Se garantiza de este modo la democratización de la gestión pública y permite lograr altas cotas de Gobernanza y de democracia participativa. El ciudadano puede identificar fácilmente cuáles son las necesidades de su ciudad mientras que la iniciativa privada puede hacer de estas carencias: ideas de negocio para aportar a la ciudad.

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Es importante destacar la apertura de datos públicos (Open Data) a las empresas privadas. Esto permite que estas empresas puedan desarrollar aplicaciones reutilizando estos datos y aportando conocimiento, favoreciendo la innovación y creando valor añadido al ciudadano.

La mejora de la Transparencia de la Administración comporta una mejora en el grado de conciencia de los ciudadanos sobre su entorno más inmediato, proporcionando información de calidad en tiempo real.

Algunos ejemplos prácticos ya implementados en diferentes ciudades del mundo:

En Barcelona: Bustia Ciudadana. Se trata de una aplicación para Smartphone (concretamente para Iphone) que permite al ciudadano informar de las incidencias a la vía pública. Esta App se de fácil utilización y permite al ciudadano conocer el estado de las vías públicas en tiempo real.

En Singapur: Live Singapore se un proyecto que proporciona a los ciudadanos información y datos permiten al ciudadano tomar decisiones partiendo de los datos captados y organizadas por la misma administración. A guisa de ejemplo, permite visualizar las isocrónicas, esto quiere decir que se facilita un plano de la ciudad para el transporte en vehículo propio en el cual las distancias entre dos direcciones se muestran en distancia de espacio temporal, no por distancia de espacio físico, esto se hace posible introduciendo datos como las obtenidas por: retenciones, accidentes, obras.

En San Francisco: Un Sistema inteligente de sensores de aparcamiento ubicados al asfalto, permite identificar –en tiempo real- y ubicar al mapa de la App del móvil, las plazas de aparcamiento y su ubicación. El que permite una gestión del tiempo y un ahorro de combustible.

En Nueva York: Una empresa privada consiguió la cesión de los datos sobre sanciones impuestas por falta de higiene a los restaurantes. Después generó un mapa que mediante técnicas de geolocalización permitían al ciudadano poder conocer antes de entrar en un establecimiento, si este había sido objete de sanciones por parte de los servicios de control del ayuntamiento. Especialmente en materia de sanciones por existencia de plagas de insectos y ratas.

El fenómeno de las Smarts Cities constituyen una revolución en el uso de las TIC aplicadas a la gestión pública y a proporcionar una arquitectura informacional que dote las infraestructuras y a las personas de información cumplida, de calidad y a tiempo real. Esta adaptación de las ciudades a los requerimientos de un mundo interconectado se la propia del S. XXI.

Santiago García Casado

Bibliografia

Benkler, Y. (2006). “Peer production and sharing”. The Wealth of Networks. Yale University Press. pp. 59-90.

Billón, M.; Lera, F.; Ortiz, S. (2007). Evidencia del impacto de las TIC en la productividad de la empresa. ¿Fin de la “paradoja de la productividad”?. Cuadernos de Economía. Vol. 30. Núm. 82, enero-abril 2007, pp. 5-36.

Fundación Telefónica (2011). Smart Cities: un primer paso hacia la internet de las cosas.. Ariel. Madrid.

Sassen, S. (2003). “Localizando ciudades en circuitos globales”. Eure, 88, pp. 5-27.

Sassen, S. (2008). “Actores y espacios laborales de la globalización”. Papeles, 101, pp. 33-51.

Sobre el autor


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Santiago García Casado (Barcelona, 1972).

Abogado en ejercicio. Licenciado en Derecho, Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración, y Licenciado en Ciencias del Trabajo, compatibiliza el ejercicio profesional como Jurista con el análisis, la investigación y defensa de modelos y alternativas al deteriorado paradigma social, político y económico actual.

Sostiene que el modelo social, político y económico actual ha fracasado y que otro paradigma socio-político es factible. El modelo económico y político surgido en la segunda mitad del Siglo pasado no solo ha resultado del todo ineficiente para garantizar la equilibrada distribución de la riqueza, la finalización de las desigualdades sociales y fomentar un desarrollo económico sostenible, sino que ha degenerado el propio sistema democrático. Afirma que es necesario y factible un nuevo modelo político, social y económico que sustituya al actual.

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Más…

Libros

11Jorge Verstrynge. Contra quiénes luchar. Ed. Peninsula. Barcelona. 2013.

Interesantísimo libro del profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, Jorge Verstrynge, conocido por su posicionamiento crítico antisistema y por su trayectoria política. Gran conocedor de las tesis mantenidas desde hace más de cuarenta años por la denominada Nouvelle Droite Francesa, el libro recoge un conjunto de seis ensayos sobre la legitimidad de los gobernantes, su forma de ejercer el poder sobre el pueblo, la crisis de la gobernanza y el monopolio en la creación del dinero . Un libro de fácil lectura con innumerables menciones bibliográficas. Verstrynge no deja de denunciar al poder financiero en la sombra, con constantes referencias a organizaciones como la Trilateral, el Club Bilderberg etc… definiendo a este último como auténtico “Gobierno mundial en la sombra” pese a entender que este poder más que mundial se podría concretar en un “proceso de recolonización unipolar (…) la mundialización del capital” (p. 46-47) que mediante las instituciones FMI, OMC etc… formó parte la estrategia estadounidense. Es interesante reproducir algunas citas: “la mundialización ha favorecido la sobreoligarquización. El primer efecto de la mundialización fue aumentar las desigualdades sociales, de renta y de fortuna en todos los países, y ello cualesquiera que sean los parámetros” (pag 98.). (…) en todas partes, los intereses económicos se han afirmado en detrimento de los políticos electos, nacionales o locales”. (p. 99). Como única nota negativa referida a la edición del libro, diremos que la portada del mismo tiene poco que ver con el contenido.

Santiago Garcia Casado